¡EL FONDO MARCÓ UNA DIFERENCIA CLAVE! Ver Más

El Fondo Monetario Internacional afirmó que la economía argentina logró sostenerse “relativamente bien” frente al impacto que provocó la guerra en Medio Oriente, un conflicto que empujó al petróleo y al gas a sus valores más altos de los últimos cuatro años.
La vocera del organismo, Julie Kozack, explicó que uno de los factores que hoy juega a favor del país es el cambio de posición en materia energética. Remarcó que la Argentina dejó de ser importadora neta y pasó a ser exportadora neta, una diferencia que consideró determinante al momento de medir cómo golpea la suba internacional de la energía.
Según expresó el Fondo, “Argentina ha resistido este shock relativamente bien hasta ahora, especialmente dado que ahora es un exportador neto de energía. En 2022, cuando tuvimos el último gran shock de precios de la energía (por la invasión rusa a Ucrania), Argentina era un importador neto de energía y ahora es un exportador neto de US$8000 millones en petróleo y gas a mediano plazo”.

En la misma conferencia, Kozack también habló de la segunda revisión del acuerdo por US$20.000 millones, firmado en abril de 2025, y aseguró que las conversaciones con la administración de Javier Milei siguen en marcha. “Las discusiones sobre la segunda revisión continúan. Los mantendremos informados a medida que avancen esas conversaciones”, señaló.
La portavoz además volvió a poner el foco sobre la política de reservas del Banco Central. En ese punto, destacó que “se están realizando esfuerzos para reconstruir las reservas internacionales” y precisó que la autoridad monetaria compró alrededor de US$3500 millones desde comienzos de año.
El Fondo también trazó un panorama más amplio sobre el efecto global de la guerra. Indicó que el cierre del estrecho de Ormuz recortó el acceso a cerca del 20% del petróleo mundial y a suministros de GNL transportados por barco. A eso sumó daños en infraestructura energética de la región del Golfo y de Irán, con consecuencias directas sobre la producción de petróleo y gas.
Desde que comenzó el conflicto, el organismo señaló que los precios del petróleo avanzaron más de 50%, superaron los US$100 por barril y que el gas natural también mostró fuertes aumentos. En ese contexto, advirtió: “Si los precios de la energía se mantienen altos durante un período prolongado, esto conducirá a una inflación general más alta”.
Kozack aclaró que el efecto no será idéntico en todos los países y que dependerá de las condiciones propias de cada economía. Aun así, dejó una estimación concreta para el escenario global: por cada aumento del 10% en el precio del petróleo que se mantenga durante el resto del año, la inflación mundial podría subir 40 puntos básicos y el crecimiento global recortarse entre 0,1% y 0,2%.
La funcionaria sumó que la volatilidad en los mercados internacionales, la baja en los rendimientos de los bonos y el fortalecimiento del dólar forman parte del cuadro que hoy sigue de cerca el organismo. También anticipó que el informe de Perspectivas de la Economía Mundial de abril incluirá una evaluación más completa del impacto regional y global.
Sobre el cierre, Kozack resumió la mirada preliminar del FMI con una advertencia que alcanza a toda la economía mundial: “El impacto económico dependerá de la duración, el alcance y la intensidad de la crisis. Nuestra evaluación preliminar es que se espera que el crecimiento se debilite. Los desequilibrios fiscales y externos se verán afectados”.
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