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La segunda revisión del acuerdo entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional sigue sin una fecha confirmada de cierre y eso mantiene en suspenso el desembolso de USD 1.000 millones. La falta de una definición oficial dejó al mercado pendiente de una posible dispensa por incumplimientos técnicos y del rumbo de variables clave como las reservas y la inflación.
Desde el organismo reconocieron que el Banco Central compró USD 3.600 millones, uno de los compromisos incluidos en el programa vigente. Aun así, el monitoreo técnico continúa abierto y la ausencia de precisiones sobre cuándo terminará esa instancia alimenta la incertidumbre financiera, en un contexto en el que el riesgo país volvió a ubicarse en torno de los 600 puntos básicos.
Según el análisis del economista Miguel Kiguel, los inversores todavía mantienen dudas sobre la capacidad del Gobierno para sostener la deuda y respetar los compromisos asumidos. En ese sentido, advirtió que “la falta de confianza en la sostenibilidad de la deuda y en la capacidad del Gobierno para cumplir los compromisos internacionales” sigue pesando sobre la mirada del mercado.
Para Kiguel, la compra de divisas por parte del BCRA es una señal favorable, aunque todavía no alcanza para cambiar de manera decisiva la percepción de riesgo. En paralelo, el comportamiento de los bonos y de la deuda soberana continúa bajo observación, junto con la evolución del sistema financiero local.

El economista de EconViews, Alejandro Giacoia, relativizó el impacto inmediato de la demora con el Fondo sobre el riesgo país. “Con respecto a la revisión del Fondo, no creo que haya problemas con eso, nos darán un waiver por la meta de reservas, pero el desembolso va a llegar”, afirmó.
Giacoia también sostuvo que en marzo se observó una mejora en la liquidez del sistema. Según explicó, “Las tasas cortas de caución, la interbancaria, adelantos o pases, en lo que va de marzo, bajaron con respecto a fines de febrero y eso responde a que hay más liquidez en el sistema. Si mira el stock de pasivos remunerados del Central, está arriba de $3 billones, y eso significa que los bancos tienen más liquidez disponible”.
En ese marco, el especialista señaló que las tasas de los préstamos personales siguen altas, en niveles cercanos al 70% anual, una situación que se arrastra desde mediados de 2024. Atribuyó esa resistencia a una baja más marcada al crecimiento de la morosidad en esa línea de crédito y al funcionamiento de la política monetaria, que permite fuertes movimientos en el costo del dinero.

Por su parte, Martín Kalos, director de Epyca, consideró que la demora en la aprobación no explica por ahora la reciente suba del riesgo país. “La aprobación demorada no está teniendo impacto en el índice de riesgo país aún, no es esa la causa de la suba. Tiene mucho que ver con el contexto internacional, esa es la principal razón”, remarcó.
Kalos agregó que la validación de esta segunda revisión tiene un componente político importante, porque la Argentina presenta desvíos técnicos en algunas metas y eso obliga a negociar una dispensa. A su entender, el Fondo eligió una estrategia de cautela frente a esa situación y evitó enviar señales más duras mientras siguen las conversaciones.
Del lado oficial, el ministro de Economía, Luis Caputo, buscó llevar tranquilidad durante un evento del IAEF. Allí definió la relación con el FMI como “espectacular” y aseguró que el vínculo mejoró durante la actual gestión. “Ahí sí hemos ganado un nivel de confianza, sobre todo de ellos a nosotros, el Fondo siempre ha sido más escéptico con Argentina porque tiene historias difíciles. Ellos ponderan mucho la opinión nuestra porque le hemos mostrado con resultados que lo que hemos venido diciendo lo hemos venido haciendo”, señaló.

Pese a la estabilidad cambiaria y al avance en la compra de reservas, la percepción de los inversores sigue condicionada por la sustentabilidad de la deuda, la credibilidad del programa económico y el escenario financiero global. Mientras tanto, el mercado continúa esperando una señal concreta del organismo sobre la revisión correspondiente a las metas fijadas para diciembre, con la expectativa de que finalmente se apruebe el tramo pendiente del acuerdo.
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