¡EL GESTO QUE EXPUSO UNA RUPTURA TOTAL! Ver Más

La llegada de Cristina Kirchner a los tribunales de Comodoro Py 2000 dejó una escena política cargada de tensión: al entrar a la sala donde debía prestar declaración indagatoria por la causa de los cuadernos, la ex presidenta saludó a su equipo legal y le dio la mano a Roberto Baratta, pero evitó cualquier contacto con Julio De Vido, ubicado a escasos metros.

La secuencia quedó registrada por las cámaras del recinto. Según se observó, ambos compartieron el mismo espacio, pero no hubo saludo, mirada ni intercambio entre ellos. La distancia volvió a mostrar el quiebre entre la ex mandataria y quien fue uno de los funcionarios más poderosos de sus gobiernos y también del de Néstor Kirchner.

De Vido llegó trasladado por el Servicio Penitenciario Federal desde la cárcel de Ezeiza y permaneció bajo custodia. Cristina Kirchner, en tanto, arribó acompañada por su custodia habitual y se ubicó en la primera fila entre sus abogados, Carlos Beraldi y Ary Llernovoy.

La presentación de la ex presidenta se produjo luego de que quedara firme el inicio del juicio oral y la obligación de declarar de manera presencial. El expediente investiga una presunta trama de sobornos y cartelización de la obra pública nacional entre 2003 y 2015, con 87 imputados, más de 500 hechos bajo análisis y cerca de 400 testigos previstos.

El distanciamiento entre Cristina Kirchner y De Vido no es nuevo. Tiene antecedentes públicos desde 2017, cuando el ex ministro fue juzgado por la tragedia de Once. En aquel momento, al ser consultada por su situación judicial, la ex presidenta respondió: “No pongo las manos en el fuego por nadie. Solo por mis hijos y por mí, pero por nadie más”.

La audiencia está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 7, integrado por Fernando Canero, Enrique Méndez Signori y Germán Castelli. En la etapa previa, uno de los ejes de discusión fue el rechazo a los planteos de nulidad impulsados por las defensas, que cuestionaron la instrucción y la validez de los testimonios de los llamados arrepentidos.

En ese marco, Beraldi sostuvo ante el tribunal: “Los cuadernos presentados como prueba fueron manipulados, por lo que no deberían formar parte de las pruebas que se toman en el caso”. Además, afirmó que las declaraciones de los 31 imputados colaboradores fueron obtenidas “bajo extorsión”.

La citación de Cristina Kirchner abrió formalmente el cronograma judicial de una de las causas más amplias de los últimos años. Entre los acusados aparecen también ex funcionarios y empresarios como Angelo Calcaterra, Aldo Roggio, Carlos Wagner, Gerardo Ferreyra, Héctor Sánchez Caballero, Armando Loson, Néstor Otero, Alberto Taselli, Enrique Pescarmona y Oscar Centeno, autor de los escritos que dieron origen al expediente.