LA OLA DE CALOR EN EUROPA CAUSA MÁS DE 1.300 MUERTES Y ESTABLECE RÉCORDS HISTÓRICOS
Temperaturas extremas afectan a 150 millones de personas en Europa, con un impacto severo en la salud pública y el colapso de infraestructuras.

Una ola de calor sin precedentes está azotando Europa, causando una crisis de salud pública que ha resultado en más de 1.300 muertes en solo una semana. Este fenómeno térmico, el más extremo registrado en junio, ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a emitir una alerta sobre las condiciones climáticas peligrosas que afectan a aproximadamente 150 millones de personas en la región.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que el estrés por calor se ha convertido en un “asesino silencioso”, ya que muchas infraestructuras europeas no están preparadas para soportar las temperaturas extremas. Esta crisis ha resultado en el cierre de escuelas y apagones generalizados debido al colapso de las redes eléctricas.
Desde el 21 de junio, el impacto del calor se ha sentido con fuerza, especialmente en Francia, donde las autoridades han reportado cerca de 1.000 muertes por encima de la media habitual en solo cinco días. Este aumento ha afectado desproporcionadamente a la población mayor de 65 años, revelando deficiencias en el aislamiento térmico de los hogares europeos.
El Instituto Nacional de Salud Pública de Francia ha indicado que ha habido un incremento del 40% en los decesos ocurridos en los domicilios, lo que subraya la vulnerabilidad de la infraestructura ante olas de calor cada vez más severas. Philippe Juvin, jefe del servicio de urgencias del Hospital Pompidou de París, anticipa que el sistema hospitalario enfrentará un desafío grave en los próximos días.
El fenómeno ha llevado a la región a alcanzar temperaturas récord. En Alemania, se registró una máxima histórica de 41,7 °C, superando el récord anterior de 41,5 °C en Drewitz. Por su parte, la República Checa alcanzó los 41,1 °C en Doksany, mientras que en Polonia, la ciudad de Slubice reportó 40,5 °C.
Las condiciones extremas también se han sentido en Suiza y Dinamarca, donde se han registrado temperaturas históricas de 39 °C en Basilea y cifras similares en otras ciudades. La situación ha sido calificada como una emergencia climática que está poniendo a prueba la resiliencia de las infraestructuras y la salud pública en el continente.
La red global World Weather Attribution ha respaldado la gravedad de la situación, indicando que este tipo de eventos climáticos extremos sería “virtualmente imposible” sin la influencia del cambio climático antropogénico.
Las autoridades continúan monitoreando la situación, mientras que la OMS enfatiza la necesidad de medidas urgentes para mitigar el impacto de estas condiciones extremas en la salud pública y la infraestructura europea.
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