EL FENÓMENO DE EL NIÑO SE HA ESTABLECIDO Y GENERA PREOCUPACIÓN GLOBAL
Meteorólogos advierten sobre las intensas consecuencias del fenómeno de El Niño, que ya está presente en el Pacífico tropical y podría intensificarse en los próximos meses.

El fenómeno climático conocido como El Niño ha sido oficialmente declarado por los meteorólogos, quienes indican que su formación en el Pacífico tropical podría tener repercusiones severas en el clima mundial en los próximos meses. Esta información fue confirmada el 12 de junio de 2026 por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
Los expertos han observado que las temperaturas en el océano Pacífico ecuatorial se han mantenido por encima de lo normal, con un aumento de 0,5 grados Celsius respecto a las medias históricas. Además, se estima que hay un 63 por ciento de probabilidad de que las temperaturas de la superficie del mar superen los 2 grados Celsius por encima de lo habitual, lo que podría resultar en un evento de El Niño de gran intensidad.
Según el director del Centro Internacional de Investigación del Pacífico, Malte Stuecker, este fenómeno podría convertirse en el más intenso registrado, lo que traería consigo consecuencias devastadoras en un mundo ya afectado por el cambio climático. Los fenómenos de El Niño suelen intensificarse durante el invierno en el hemisferio norte, afectando las temperaturas globales durante el resto del año.
Históricamente, episodios previos de El Niño han tenido un impacto significativo en la economía global, generando condiciones climáticas extremas. Por ejemplo, pueden provocar sequías en Asia y Australia, mientras que algunas regiones de América podrían experimentar un aumento de las lluvias. Sin embargo, este fenómeno también podría reducir la actividad de huracanes en el Atlántico, según la Universidad Estatal de Colorado.
A pesar de algunos efectos positivos, la NOAA ha advertido que El Niño puede aumentar el riesgo de inundaciones en la costa oeste de Estados Unidos y contribuir a la proliferación de algas. A nivel mundial, los países en desarrollo son especialmente vulnerables a las crisis alimentarias y sequías, exacerbadas por situaciones preexistentes como la escasez de fertilizantes y recortes en la ayuda humanitaria.
El director del grupo de expertos en clima y energía Power Shift, Mohamed Adow, enfatizó que este fenómeno puede llevar a la pérdida de cosechas y al aumento en los precios de los alimentos, afectando a comunidades que ya enfrentan dificultades. En Africa Oriental, se anticipan serias repercusiones para las poblaciones que han sido golpeadas por sequías e inundaciones en años recientes.
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