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Tecno 18 junio, 2026

EL AUGE DE LOS ROBOTS DE COMPAÑÍA PERSONALIZADOS PARA COMBATIR LA SOLEDAD

Las empresas desarrollan humanoides a medida para ofrecer compañía a quienes buscan vínculos afectivos en un mundo cada vez más solitario.

Robot de compañía personalizado interactuando con un usuario

En un mundo donde la soledad urbana se ha convertido en un fenómeno creciente, la industria de los robots de compañía está tomando un giro innovador. En 2026, ya es posible adquirir humanoides personalizados que simulan relaciones afectivas, gracias a avances significativos en la inteligencia artificial y la robótica.

Las empresas están lanzando al mercado modelos como la línea Uworld de la compañía china Ubtech y Aria, creada por Realbotix en California. Estos productos no solo ofrecen compañía, sino que también están diseñados para interactuar de manera más “humana”, lo que incluye gestos, movimientos y la capacidad de recordar detalles sobre sus usuarios.

Ubtech, a principios de junio de 2026, presentó su línea Uworld, la cual incluye un modelo masculino y uno femenino. Ambos humanoides cuentan con memoria integrada, permitiéndoles reconocer a sus interlocutores, además de expresar emociones y realizar movimientos que imitan la conducta humana, como parpadear y girar la cabeza.

La respuesta del público ha sido abrumadora, con más de 3.800 pedidos en solo diez días, lo que generó ingresos por más de 10 millones de yuanes (aproximadamente 62.000 dólares). Para reservar uno, los interesados deben realizar un depósito de 3.000 yuanes. El público objetivo son principalmente adultos jóvenes, con un enfoque especial en personas solteras.

Por otro lado, Aria se presenta como una figura humanoide femenina de 1,70 metros que se aleja del concepto de objeto sexual. Su diseño está orientado a la interacción social, permitiendo conversaciones y recordando información sobre sus usuarios. Aria cuenta con cámaras en los ojos para reconocer objetos y rostros, y su software está diseñado para simular relaciones a largo plazo.

A pesar de su enfoque en la interacción emocional, Aria ha enfrentado críticas debido a su origen como una derivación de muñecas sexuales de lujo. La empresa ha intentado reposicionar el producto, separando sus divisiones de robots de compañía y muñecas sexuales, buscando atraer a un perfil de inversores más amplio.

El costo de Aria es significativo, alcanzando hasta 175.000 dólares por el modelo completo, con versiones más accesibles, como un busto que cuesta 12.000 dólares y una edición “de viaje” por 150.000 dólares.

Sin embargo, especialistas en salud mental advierten sobre los posibles efectos negativos de interactuar con estos humanoides. La posibilidad de establecer lazos con una figura que no juzga y que siempre ofrece atención podría, paradójicamente, reforzar el aislamiento social en lugar de mitigarlo.

La exposición prolongada a vínculos sintéticos podría erosionar las habilidades de interacción humana, especialmente en poblaciones vulnerables. A medida que el mercado de los robots de compañía sigue creciendo, surge una pregunta fundamental: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para encontrar compañía?

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